martes, julio 05, 2005

Luz

Si algo me alucina de Buenos Aires es la luz. Lo supe fuera de tí mi tierra, como decía aquella sabia canción. Y si, hace falta tomar un poco de distancia para darse cuenta de las cosas. Y yo recién en Paris me percaté, por contraste, de lo increíble de la luz porteña.

Paradójicamente, en la ciudad luz siempre me parecio que la luz del día estaba velada, como a través de un filtro. Aún los días más soleados son difusos, lo cual da una belleza particular a la ciudad, claro. Pero la luz de Buenos Aires, franca, brillante, intensa es una cosa alucinante. Y la estoy disfrutando a pleno.

Además de los amigos y la comida. Como nos dijo sabiamente don Manolo mientras hacía ese asado impresionante: "ustedes vinieron a llenarse la panza y el corazón".

Y los ojos de luz, agrego yo.

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